Ensayo de Margarita Dardón


Introducción

La Danza Macabra fue una expresión del hombre medieval para plasmar los horrores vividos por la pandemia de la peste negra,  desgracias climatológicas, guerras etc. Formó parte del ritual religioso de enfrentar la muerte y fue un instrumento de la iglesia para atraer a los files a la reflexión y al arrepentimiento, para encontrar la paz en la religión y esperanza en la otra vida. La danza Macabra se ubica en un contexto social y cultural marcado por la peste negra y la guerra entre franceses e ingleses en el periodo que comprende de 1337 a 1453.

El presente trabajo parte de la hipótesis de la existencia y ejecución de las danzas macabras como un acto escénico o para-teatral, en un contexto litúrgico-católico. La hipótesis es presentada a partir de dar constancia a las preguntas del texto de Reyes Calderón y ofrecer pruebas circunstanciales indiciarias, la suma de estas circunstancias son:
•    Fácticas               ¿Qué?
•    Personales          ¿Quién o quiénes?
•    Temporales        ¿Cuándo?
•    Locales                ¿Dónde?
•    Modales              ¿Cómo?
•    Causales              ¿Por qué?

Hipótesis

Existen varios indicios para sostener la afirmación de que sí se bailó la Danza Macabra enla época medieval, siglos XIV Y XV. Fue ejecutada en las festividades principales del catolicismo: semana santa, Santos inocentes, Corpus Cristi. Se bailó en los cementerios, las iglesias, y en procesiones. Participaron en esta danza tanto el pueblo como la clase dominante, y fue interpretada como Carola y como  Baja danza, según el grupo social que la interpretó.

La imagen de la muerte:
La Muerte como principio de realidad universal ha tenido y tiene cabida en las concepciones culturales  y religiosas de todas las civilizaciones. Todas ellas, en mayor o menor medida, se han interrogado sobre su sentido, sobre su significado último.

Durante el último periodo de la Edad Media, hacia los siglos XIII, XIV Y XV, varios acontecimientos históricos (guerras continuadas, la epidemia de la Peste Negra, hambrunas en diversas regiones europeas) dan lugar a una gran mortandad en casi toda Europa. La sociedad, conmovida por la magnitud de la catástrofe, reacciona creando toda una literatura y un arte de la Muerte. Es, pues, tras estos dramáticos sucesos, cuando se observa un aumento en la presencia de temas macabros.

El arte, entendido como “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”,  creó y estableció modelos iconográficos con que ilustrar la inquietud respecto a la Muerte y sus consecuencias en esa época.

La iconografía de la Muerte como esqueleto se desarrolló hasta el siglo XIII, y desde el siglo XIV cuando el esqueleto se estableció con firmeza como la forma de la muerte personificada. 
La observación de la mayoría de las imágenes que representaban la Muerte en el Medioevo, la representa como un esqueleto, e incluso a veces, para remarcar el carácter macabro de su figura, aparece con jirones de carne o vísceras colgando. Lleva una guadaña en la mano, con la que siega, de un tajo, como se corta una espiga, la vida de los que ha decidido llevarse. Las extremidades suelen tener piel y los huesos solo se insinúan; en otros casos aparecen los huesos bajo jirones de piel y partes blandas: están dibujados muy toscamente, dado que no existía un conocimiento detallado de la Anatomía: por ejemplo, el antebrazo y la pierna constan de un solo hueso, las articulaciones de cadera y rodilla están insinuadas en forma muy elemental, lo mismo los huesos de pies y manos.

En el siglo XVI y siguientes se empieza a dibujar con mayor frecuencia el personaje de la Muerte como esqueleto puro.

Danzas Prohibidas:
En primer lugar valdría la pena revisar los documentos que se refieren a la danza durante la edad media, lo cual nos ofrece un panorama de cómo era esta expresión. En primer lugar expondremos las prohibiciones que dictaba la Iglesia citadas por P. Bourcier:
•    En el año 774, el Papa Zacarías se refiere a “los movimientos indecentes de la danza o Carola”; a sí mismo el papa León V condeno en el 847 “los cantos y Carolas de las mujeres en la Iglesia”.
•    A finales del siglo XII las constituciones sinodales del Obispo de Paris prescriben a los clérigos que prohíban las chorea “sobre todo en tres lugares: las iglesias, los cementerios y las procesiones”.
•    El 1209, el Concilio de Aviñón decreto durante las vigilias de los santos, el impedimento de darse en las iglesias espectáculos de danza o Carolas.
•    En 1444 la Sorbona declaró: “No está permitido danzar Carolas en las iglesias durante la celebración de los servicios divinos”.
Esta relación de hechos establecen las prohibiciones que en diferentes momentos la iglesia define para la danza en la celebración del acto litúrgico. Son indicios de que sí se bailaba, y según las dos últimas parece que se admitía la costumbre de danzar, lo que se condena es que sea en espacios sagrados, durante los oficios divinos y en determinadas fechas. También parece que se condena ciertos movimientos “indecentes”, por lo que podría decirse que eran movimientos sensuales o voluptuosos, incluso haciendo mención específica a las mujeres.

Danzas Autorizadas o Toleradas:
También Bourcier nos habla de otros momentos donde, al margen de prohibiciones, se bailó esta Carola o chorea, y la define como danza circular en ronda.
•    En 1205, 1215 y 1278 se bailó con motivo de la partida de los cruzados [“se danzó una carola y la alegría fue grande”], Chronique de saint Martial de Limoges.
•    Otra Carola se acostumbraba bailar en Sens en el día de Pascua alrededor del pozo del claustro encabezando la danza el obispo, los dignatarios del capítulo catedralicio danzaban  intercalados con los niños del coro.
•    Jean Beleth antiguo rector de La Sorbona, escribe a finales del Siglo XII, que después de la víspera a la navidad “los diáconos  se reúnen en un tripudium y cantan algunos Magníficat”.
De las citas anteriores podemos observar que la danza es aceptada por un lado como una celebración del pueblo y por otro lado, como parte de las festividades en espacios religiosos y en los rituales católicos.

Danza Macabra:
La Danza Macabra, nace en el contexto de “la cultura Macabra”. La definición de macabro, que nos servirá de referencia, es literal del diccionario de la lengua española: “Que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar”.
Tres temas suministraban la materia de “la cultura macabra”:
•    Donde están aquellos que vivieron y llenaron de gloria al mundo.
•    La corrupción y descomposición corporal que provoca la muerte.
•    Finalmente, el motivo de la danza de la muerte: la muerte llevándose a los hombres de toda edad y condición.

¿Qué queda de la gloria y la belleza? La melancolía no basta para satisfacer la necesidad del horror que se siente ante la muerte. Dice Huizinga (2008), que el espíritu del hombre de la época estaba peleado con el mundo y “se encontraba a gusto entre el polvo y los gusanos”. Es ese ambiente el que crea con tanta insistencia y variedad la imagen de la muerte. Las diferentes expresiones de la época, adquieren un paroxismo trágico que se refleja en diferentes disciplinas y que giran torno a esa zozobra. La música, la literatura, la plástica, las artes todas, se ven influenciados y plasman en diferentes momentos esa trama, entrelazando las diferentes disciplinas. Las referencias a las artes escénicas, teatro, danza, y música, asaltan los grabados y las pinturas murales, la escultura y las fachadas de las iglesias. La era de los grandes retóricos en literatura, el estilo flamígero en arquitectura. La música se convierte en un arte independiente y la danza adquiere un refinamiento extremo en la forma y “un sentido de la muerte en su realidad más brutal”.
En el siglo XIV aparece el término macabre, que el poeta Jean Le Fêvre utilizó en uno de sus versos “Macabré. Je fis de Macabré la dance (he bailado la danza macabra)”. Es la síntesis de una fantasía patética, un estremecimiento ante el horror de la muerte, que surgía de ese ambiente angustioso de la época. Como tal, la muerte es el motivo que responde a un reclamo teológico-cristiano en la predicación de la fe, con motivos reales derivados de la plaga y la guerra. Asegura Paul Bourcier (1981), que Las Peregrinaciones de la Vida Humana de Gillaume de Digueville y especialmente Los versos de la muerte del cisterciense Hélinand de Froidemont, son literalmente unas coplas para danza macabra.

Pero ¿es la danza macabra, realmente una representación escénica? Diversos autores sostienen la tesis de que el desarrollo de las artes plásticas del siglo XV se inspiró en las representaciones escénicas (Bourcier, 1981). Pero Huizinga (2008), sostiene que para el caso, la plástica antecedió a la escena: “ya sea antes, ya después, fue la danza de la muerte representada escénicamente y no sólo pintada o grabada en madera”.

El tema de la danza macabra, se muestra por primera vez en el cementerio de los Santos Inocentes en París en el siglo XV.  Los grabados de Guyot Marchant de 1485 se tomaron de las pinturas murales que en el año de 1424 se habían ejecutado en el pórtico del cementerio de los Santos Inocentes. Asegura Huizinga (2008), que miles de personas se concentraban día tras día en el singular y macabro punto de reunión que era el cementerio de los Santos Inocentes, ya que “en ninguna parte estaba tan en su lugar aquella imitación de la muerte”.

Por otra parte en La Chaise-Dieu, los muertos no son esqueletos, pero en lugar de temblar con la piel y los huesos de la danza de muertos, lo espectral queda realzado, con un cadáver que se repite cuarenta veces, yendo en busca de los vivos. Es una danza de muertos, no de la muerte, “con esqueletos no completamente descarnados”.

Estos documentos sostienen la idea de la presencia de la danza en rituales litúrgicos. Pensar en un evento como la Danza Macabra, no sólo como un ritual pagano que fue incorporado a la tradición católica, sino incluso como parte de una tradición que incluía danzar en los cementerios, que se significaban como “demostración de que la vida es una carola dirigida por la muerte”. Con un sentido ambivalente, la danza en su sentido macabro, deja de festejar lavida, para festejar a la muerte.

Víctor Infantes  nos aporta otro elemento que flota en el ambiente de esta época y es la influencia de las costumbres árabes en Europa; los rituales funerarios transcurrían con danza y cantos además de expresar un interés por lo escatológico. Si bien no establece una relación directa con la Danza Macabra sí por lo menos supone un ambiente que favorece a un evento donde se represente a la muerte bailando con vivos.

Por su parte Bourcier hace referencia a las excepciones a los anatemas lanzados por la iglesia en contra de la utilización de la danza en el ritual eclesiástico y se refiere a España en una época muy remota, siglo VII. Es el concilio de Toledo que tolera la utilización de danzas rítmicas acompañadas de tamboriles durante el ritual de san Isidro en el rito litúrgico. Es una época en que Toledo está ocupada por musulmanes y conviven en la ciudad católicos, judíos, además de los propios musulmanes. Durante la ocupación musulmana permaneció esta costumbre en el ritual de las siete iglesias que permanecieron abiertas al culto católico. Cinco siglos se sustituyó  este ritual mozárabe por el romano, cuando Alfonso VI de Castilla reconquistó la ciudad en 1085, restableciéndose sus danzas rituales.

Además podemos observar danzas posteriores con elementos cortesanos dentro de las iglesias.
•    Siglos XVI y XVII en Valencia. Danzas durante las procesiones de corpus: danzarines niños vestidos con trajes de seda. Se conservan los cantos polifónicos del Joan Baptista Gómez.
•    Siglo XVI en Sevilla. “Seises”, se bailaba en la catedral durante la semana santa y especialmente en Corpus. Niños vestidos de corte, pasos de danza cortesana.
Estás dos citas anteriores nos dan testimonio de lo que pudo bailarse al interior de la Iglesia, danzas de corte como parte del ritual católico.

De las danzas aquí expuestas que se bailaron en la Edad Media podemos hablar de dos grupos:

Danzas Populares: Carola o Chorea, es una danza circular, ejecutada con cantos, tomados de las manos o del brazo. Y el Tripudium, danza en tiempo de tres ejecutada sin tomarse de la mano, cuyo origen es romano.

Danzas de Corte: Siglo XIV Danza Mensurada: Es el origen de la Danza culta ejecutada en tiempo vivo: Trotto y saltarelo, y en tiempo moderado: Ductia, nota o estampida. También es el momento de la Baja danza, danza procesional de parejas iniciando la fila en orden de jerarquía, cuyos primeros documentos corresponden a 1445 en Italia, se trata del Libro de Doménico de Piacenza. Y por otro lado están el Ms. Bruselas y Ms. De Michel Toulouze que refieren las danzas de Borgoña en 1480.

Momería:
Otro elemento surge en este periodo es la momería, cuyo nombre procede de momer, disfrazarse o momon, mascara; tiene un equivalente italiano a mascarada. Es un género definido por Bourcier como una “carola” burlesca donde los participantes iban disfrazados y con máscaras.. Una de las momerías más celebres es Bal des ardents (Baile de los encendidos, 29 de enero de 1393). Se trata de una fiesta celebrada con motivo de la boda de duque de Vermandois con una dama de honor de la Reina, el Rey Carlos VI, llamado el Loco, quiso interpretar una momería disfrazándose con cuatro hombres más de salvajes. Sus trajes estaban confeccionados con alquitrán sobre lo cual se había colocado lino cordado dando el aspecto de estar cubiertos de pelo de pies a cabeza. El duque de Orleans para reconocer al Rey acercó una antorcha iniciando que todos ardieran en fuego, tres de los hombres murieron al instante y uno al día siguiente.

Hasta aquí hemos expuesto la cuestión fáctica,  ¿pero quienes bailaron la danza Macabra?

La bailaron tanto el pueblo (la carola), como los cortesanos, (alguna forma de danza procesional y/o  baja danza).

Hemos hecho referencia a las prohibiciones donde se intenta regular la conducta de las personas y que no interpretaran la carola, esta danza es de naturaleza popular y festiva interpretada por el individuo común, muy posiblemente se transforma en una danza de carácter más solemne para bailarse en estos rituales mortuorios.

Cuando Infantes (1987) habla de la música, esta considerando dos tipos de instrumentos: los hauts instruments y bas instuments. Los primeros corresponden a los utilizados en ceremonias en exteriores, y son los pertenecientes a las familias de viento y algunas percusiones. Los bas instruments eran los más indicados para audiciones y danzas en interiores, especialmente los instrumentos de cuerda: laúdes, viola, arpa y cítaras; en general estos instrumentos indican un ambiente cortesano.  Es necesario precisar que no se trata de una regla como tal la utilización de instrumentos por parte de las clases sociales, no olvidemos que se trata de una representación de la danza macabra y cada personaje estaba acompañado por el elemento musical representativo de su clase. También Infantes (1987) menciona los instrumentos más representados como el añafil larguísimo tubo, portador de escudos y estandartes, la flauta de pico de tres orificios y el tamboril perfectos para acompañar danzas.

Cabe destacar que Infantes refiere al estudio elaborado por R. Donington, el cual habla de un catálogo de al menos 40 instrumentos representados en la iconografía de la danza macabra. También nos habla de una antología de 50 textos en diferentes lenguas con canciones directamente derivadas de estas danzas, incluso pudieran ser estas canciones danzas en sí mismas.

De aquí se desprende que  existía música para cada clase social, con instrumentos propios de acuerdo a la cada clase, no es difícil suponer entonces que para diferente música existiera diferente danza que la ejecutarán personas de distintas clases sociales.

En el capitulo donde Infantes hace referencia a la literatura en relación a la muerte, menciona que se encontraba tanto en lenguaje culto: latín, o lengua vernácula, al alcance de todos; lo que nos deja claro que la leían todo tipo de personas. Acaso la representación pictórica o grafica, sustituía la facultad de leer al transmitir su mensaje con la imagen.

¿Cuándo y dónde se bailó la Danza Macabra?
Víctor Infantes nos habla, del sermón mimado, y lo refiere como un evento que ilustra con movimientos el sermón durante la misa, un evento que supone elementos para-teatrales; la muerte y esta alegoría de danzar guiados por la muerte muy probablemente formaron parte de estos rituales durante la misa.
El lugar donde se menciona la danza de la muerte es en un contexto religioso: Iglesias, Abadías, Capillas, osarios, cementerios, atrios y en las calles durante las procesiones.
Temporalmente era representada en las fiestas patronales, en Semana Santa, en Corpus Cristi, celebración de día de muertos (Oct.-nov.),28 de diciembre día de los Santos Inocentes; y durante la celebración de la misa: en el sermón y al final del oficio canónico.
El hombre de la Edad Media estaba regido principalmente por los eventos climatológicos como primavera o verano, particularmente destacan las fiestas de mayo es decir  la celebración del árbol que está vinculada a la fertilidad.
Prevalece la enfermedad: peste negra, viruelas, guerras, inundaciones malas cosechas originan que la muerte sea lo cotidiano.

¿Por qué se bailó?
La iglesia domina la escena política e ideológica, condenarse en vida y después de la muerte es el temor más grande. Desde esta óptica la Iglesia  no solo permite y tolera la representación de la Danza Macabra, encuentra en esta representación la forma más directa para difundir sus creencias, justo a partir del temor que desata el morir, se propaga una cultura de morir de acuerdo con la tradición católica el (vado mori), será el buen morir lo que asegura un lugar en el cielo. La danza macabra es pues  alentada como forma de traer adeptos al catolicismo al buscar su arrepentimiento, con la promesa de encontrar paz en la otra vida.

Conclusiones
El sentido de lo corporal en la edad media parte de un sentido dicotómico: entre lo espiritual-celestial y lo corporal-terrenal. Pareciera que esa parte de la historia han tratado de “descarnarla”, ponderando que lo espiritual estaba por sobre lo corporal.
Si bien el cuerpo fue, como lo sigue siendo, motivo de ejercicio del poder y de control, remember la hoguera, las castraciones y todo ese cúmulo de prácticas divinas que desde la ordalía, o juicio de Dios se ejercían, tratando de limitar en extremo las manifestaciones corporales, no logró omitirlas, no las desapareció. La gente encontró siempre un resquicio que las validara sin exponerse.
La cultura macabra plasma de lleno la representación de una realidad azotada por guerras feroces, la epidemia de la peste, que sin miramientos arrasa poblados enteros, y la Iglesia Católica, involucrada en ese fanatismo del poder, apostando siempre por el mejor postor.
Eso que al final es cultura, termina traduciéndose en conceptos y emociones, que al cabo son pinturas, grabados, sonidos-música y por supuesto, movimiento-danza.
Desprender el cuerpo de las emociones fue la pretensión de los poderosos de la edad media. Al final lo mutilaron, lo quemaron, lo convirtieron polvo. Pero irremediable el cuerpo bailó. Bailó la carola y bailó en la Corte, bailó también la danza macabra, en la iglesia o “con los Santos Inocentes”, como “demostración de que la vida es una carola dirigida por la muerte”.

Puedes ver la exposición con diapositivas de Margarita Dardón dando click aquí.

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